Con el paso de los años, muchas familias se encuentran en una situación común: quieren que sus mayores sigan viviendo en casa pero les falta tiempo para cuidarles y también necesitan apoyo para garantizar su bienestar y seguridad.

En este contexto, el centro de día para personas mayores es la mejor opción para muchas familias. Y es que un centro de día combina atención profesional durante el día y continuidad en el hogar por la tarde.

Hoy queremos explicaros cómo funcionan y sus principales ventajas, tanto para las personas mayores como para sus familias.

¿Qué es un centro de día y cómo funciona?

Un centro de día es un servicio dirigido a personas mayores que acuden durante el día a un centro especializado, donde participan en actividades, reciben atención profesional y comparten tiempo con otras personas. 

Cuando acaba el día, vuelven a sus hogares.

Esto permite que la persona mayor:

  • Mantenga su entorno habitual
  • Continúe viviendo en casa
  • Reciba el apoyo que necesita durante el día

En el caso de El Cel de Rubí, las personas usuarias del centro de día comparten los mismos espacios y actividades que los residentes. Es decir, forman parte del día a día del centro, participando en talleres, dinámicas y actividades junto al resto de personas.

Además, en El Cel de Rubí realizamos un periodo de adaptación personalizado cuando una persona empieza a venir al centro de día. 

Este proceso tiene en cuenta su estado de salud, su nivel de autonomía, sus hábitos y sus preferencias.

Actividades que estimulan cuerpo y mente

Las actividades son una parte fundamental de la rutina en el centro de día de El Cel de Rubí. 

Además de entretenerse, con las actividades buscamos que nuestros mayores trabajen las capacidades físicas, cognitivas y sociales. Para ello organizamos talleres de memoria y estimulación cognitiva, karaoke, proyección de películas o talleres de lectura y cocina, entre otras actividades. 

Flexibilidad horaria para adaptarse a cada familia

Otro de los aspectos más valorados de nuestro centro de día es la posibilidad de adaptarnos a las necesidades de cada familia. 

En El Cel de Rubí contamos con un horario amplio, de 8 de la mañana a 20 de la tarde, todos los días de la semana. Pero, además, ofrecemos flexibilidad real. Aunque lo habitual es que los mayores pasen en el centro de día unas 7 horas, este tiempo se puede adaptar.

Y es que el centro de día es bueno para las personas mayores y también para sus familias porque les ayuda a:

  • Conciliar el cuidado con la vida laboral
  • Reducir la sobrecarga emocional de cuidar
  • Tener la tranquilidad de que el familiar está bien atendido

Además, evitamos que sientan angustia cuando se ven obligados a dejar a sus mayores solos en casa durante varias horas.

En definitiva, el centro de día es un apoyo clave para mejorar el equilibrio familiar y prevenir el desgaste del cuidador.

Mantener la autonomía sin renunciar al apoyo

Una de las ventajas más valoradas por las familias y los mayores que asisten a un centro de día es poder seguir viviendo en su casa y, además, tener apoyo profesional, compañía y actividades durante unas horas al día. 

De esta forma, los mayores logran:

  • Mantener rutinas saludables
  • Evitar el aislamiento
  • Estimular sus capacidades

Todo ello también contribuye a que la persona siga teniendo autonomía y calidad de vida durante más tiempo. 

Socialización: un antídoto contra la soledad

Muchas personas mayores pueden sentirse solas o aisladas, especialmente cuando no tienen familiares cerca o incluso viven solas.  

Gracias a los centros de día, pueden: 

  • Relacionarse con otras personas
  • Compartir experiencias
  • Participar en actividades grupales

Y este contacto social es fundamental para mejorar el estado de ánimo, reforzar su autoestima y prevenir la soledad no deseada.

Un paso que facilita el futuro, si fuera necesario

En algunos casos, con el tiempo puede ser necesario que la persona mayor pase a vivir en nuestra residencia.

En estos casos, el cambio suele ser mucho más fácil porque el futuro residente:

  • Ya conoce los espacios
  • Ya conoce al equipo
  • Ya ha creado vínculos

Todo ello contribuye a reducir la sensación de incertidumbre y ganar confianza y seguridad, pues la adaptación suele ser más tranquila y progresiva. 

En resumen, podemos decir que el centro de día es mucho más que un recurso asistencial. Es una solución que permite combinar autonomía, cuidado, actividad y bienestar.

Si quieres saber más sobre nuestro centro de día o conocer cómo podemos ayudarte, estaremos encantados de atenderte.